Solsticio de invierno: época de renovarse y fluir

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invierno

El 21 de diciembre recibimos con ilusión el solsticio de invierno, que simboliza la muerte y el renacimiento. Según la medicina tradicional china, el invierno se relaciona con el elemento Agua, que representa el inicio de una nueva etapa y que nos permite fluir para adaptarnos a los ciclos de la naturaleza y a todo lo que nos rodea.

Solsticio proviene del latín sol y sistere (quieto), ya que, desde nuestra perspectiva, parece que el sol permanece estático durante ese día para después continuar su trayectoria.

El solsticio de invierno simboliza la muerte y el renacimiento. Tras la noche más larga del año, en la oscuridad, la naturaleza venera a la luz, que es la fuente de toda vida. En la muerte está la semilla que florecerá en la primavera y culminará en el esplendor del solsticio de verano.

Según la medicina tradicional china, el invierno se relaciona con el elemento Agua. Es la época de máxima interiorización de la naturaleza, la época más «Yin» del año, con los días más cortos, fríos y húmedos.

El elemento Agua representa el origen, el inicio de todo nuevo ciclo. El agua que fluye es símbolo de vida y es el símbolo del Tao. Representa la flexibilidad, el amor universal, la compasión, las emociones más profundas del ser.

La vida es cambio, flujo constante. El elemento agua nos da la facilidad de fluir, para adaptarnos a los ciclos de la naturaleza y a todo lo que nos rodea. Nos enseña que en la vida no hay que resistir si no que en la flexibilidad, aceptación y humildad está la fortaleza y sabiduría.

Tanto la Tierra como el cuerpo humano están compuestos por un 70-80% de agua. Es el medio esencial a través del cual se realizan las funciones básicas de nutrición y excreción. Los riñones y la vejiga se relacionan, por tanto, con el elemento agua.

El invierno es la época de máxima interiorización de la naturaleza y es buen momento también para la introspección, para recargar energía a partir del descanso y protegernos del frío, especialmente en la zona lumbosacra.

Alimentos recomendados en invierno

Siguiendo los ritmos de la naturaleza, en invierno se recomiendan los alimentos del mar, en especial las algas y el pescado de las profundidades, para reforzar los riñones. También, los alimentos de color negro, como la tinta del calamar, sésamo negro, soja negra o el miso. El miso es un producto derivado de la fermentación de la soja. Tiene propiedades remineralizantes, alcalinizantes y es un gran tónico renal.

En el grupo de los vegetales utilizaremos sobre todo raíces como la zanahoria, nabo, hinojo o remolacha y entre los frutos secos los dátiles, orejones, ciruelas, pasas o higos. Cocinaremos con cocciones largas como las sopas, guisados u horneados y evitaremos los alimentos de naturaleza fría. Serán grandes aliadas en la cocina especias como la canela, jengibre, mostaza u orégano, así como los aceites esenciales que se obtienen por destilación de estas plantas aromáticas.

Los riñones y el elemento agua gobiernan los sentidos y las emociones. Cuando este elemento está en equilibrio somos capaces de desarrollar fuerza de voluntad, persistencia, flexibilidad, profundidad, sabiduría, receptividad, fluidez, compasión, capacidad de reflexionar, empatía, sensibilidad e intuición.

Para desarrollar estas cualidades y compartirlas con nuestros allegados, en este momento del año tan propicio para el amor, podemos también inhalar o difundir algunos aceites esenciales como el de geranio, madera de cedro, enebro o amaro.

 

En medio del invierno descubrí que había, dentro de mí, un verano invencible
Albert Camus

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Blanca Beorlegui