Protege tus vías respiratorias en invierno con aceites esenciales

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Nos encontramos en febrero, mes que recibe su nombre en honor a las “februas”, fiestas de purificación que se celebraban en la Antigua Roma en estas fechas.
Febrero es uno de los meses más fríos del año en el hemisferio norte. El día amanece sorprendiéndonos con hermosas imágenes de escarcha y hielo, que incluso en los días más soleados, permanecen intactas en las zonas más sombrías.

Nuestro cuerpo debe hacer un gran esfuerzo para adaptarse a los cambios de temperatura y humedad a los que cada día lo sometemos. Los espacios interiores presentan demasiada sequedad debido a las calefacciones y nuestro sistema respiratorio se resiente.
La sequedad del ambiente que respiramos en estos espacios favorece la aparición de problemas respiratorios. Las mucosas de la nariz, boca y faringe se secan facilitando la proliferación y colonización de los microorganismos en las fosas nasales y las vías respiratorias. Además, los niños y las personas con enfermedades respiratorias crónicas son los más propensos a sufrir complicaciones.

Algunas opciones eficaces y sencillas con aceites esenciales:

Los difusores de aceites esenciales permiten mantener la humedad relativa adecuada en nuestros espacios de trabajo, estudio o descanso, donde permanecemos la mayor parte del día durante el invierno. Además, limpian el espacio de toxinas y microorganismos dañinos y alivian los síntomas de los resfriados y otras infecciones respiratorias como la tos y la congestión.
Los aceites esenciales que podemos utilizar en el difusor con este propósito son: eucalipto radiado Eucalyptus radiata, ravintsara Cinnamomum camphora, bergamota Citrus bergamia o ciprés Cupressus sempervirens, entre otros.

Otro sencillo consejo que podemos poner fácilmente en práctica es la realización de vahos. Para ello, colocaremos 1 gota de aceite esencial de árbol del té Melaleuca alternifolia, 1 de incienso Boswellia carterii y 1 de eucalipto radiado en una palangana de cristal con agua caliente. Respira por la nariz y la boca profundamente con los ojos cerrados durante 6 a 10 minutos. Puede ser de gran alivio en casos de congestión nasal. Si te resulta más cómodo, diluye estos aceites esenciales en un aceite vegetal como el de almendras o en un gel de aloe vera orgánico y extiéndelo sobre los senos nasales y el pecho.

También son adecuados los masajes. Puedes diluir 2 gotas de aceite esencial de eucalipto radiado, 2 de romero y 1 de tomillo Thymus vulgaris qt. linalol en 10 mililitros de aceite vegetal y masajear ligeramente la parte baja de la espalda, a lo largo de la columna vertebral y sobre el pecho varias veces al día, en casos de gripe. A modo preventivo, puedes realizar este masaje 1 vez al día para reforzar el sistema inmunitario.

Otra opción para los adultos y niños mayores es preparar un jarabe con miel o agave y agua junto con aceites esenciales aptos para la ingesta como el de tomillo, orégano Origanum vulgare, canela Cinnamomum zeylanicum, limón Citrus limon y menta Mentha piperita. Podemos tomar 3 veces al día en caso de síntomas respiratorios o 1 vez al día a modo de prevención.

Todas estas opciones nos permitirán vivir el frío mes de febrero con plenitud, disfrutando de los paisajes blancos y el letargo de la naturaleza, que se prepara para la expansión de la primavera. Además, como en los tiempos de la Antigua Roma, ayudarán a purificar nuestro cuerpo, mente y espíritu para no perder nuestra Esencia y nuestro Camino de Vida.

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Blanca Beorlegui